miércoles, 12 de febrero de 2014

Capítulo 3 - Severus

Purity se levantó del sofá al oír esas palabras y se acercó a Jack, contóneandose
- ¿A ver a Severus? - Preguntó, acercándose a él.
- Sí. Tal vez a él se le ocurra algo. Yo... estoy en blanco. Espero volver para esta noche. Y con soluciones.
- De acuerdo. Adiós. - Dijo ella girándose. Jack la puso una mano en el hombro y la giró. "Espera...", dijo, y la dio un profundo beso. 
 Purity se quedó mirándole unos instantes y le devolvió el beso, posando sus manos en la nuca de Jack. Se separaron y Jack salió de la casa cerrando la puerta, sin decir nada. Caminó hasta los límites de la parcela, dejando atrás su rango de protección, y se apareció en su antiguo apartamento de Hogsmeade. Entonces recordó su primer encuentro con Purity. Había sido en Borgin y Burkes... A él le había gustado su actitud. Le había caído bien. La había invitado a su casa. Incluso a cenar. Y ella se llevó su posesión más preciada: El Necronomicón. El libro de los muertos.
Jack sonrió al recordarlo. Si ella no se hubiera llevado el libro no habrían hecho el trato que le llevó a vivir en casa de Purity. Tal vez nada de lo que estaba pasando hubiera ocurrido... De pronto Jack recordó por qué había ido allí. La chimenea. La de Purity no estaba conectada a la red Flu... se metió la mano izquierda en un bolsillo de la chaqueta y sacó un puñado de polvo azulado. Con la mano que le quedaba libre sacó su varita del bolsillo interior y apuntó a la chimenea. Golpeó el aire con ella y un destello salió de su extremo, yendo a parar a a chimenea, donde un crepitante fuego se encendió. Se acercó a él, con el puñado de polvos aún en la mano y los echó a la chimenea. El fuego creció, y cambió su tonalidad, tornándose del mismo azul de los polvos. Jack se arrodilló y metió la cabeza en el fuego, con seguridad. "Despacho de Severus Snape, en Hogwarts", pensó con fuerza. De repente, una habitación comenzó a formarse en el interior de la chimenea. Sus paredes estában hechas de ladrillos de roca sin pulir, y en algunos estantes había frascos con numerosos ingredientes de Pociones. Enfrente de la chimenea, trabajando en un pequeño escritorio de ébano, sin percibir la presencia de Jack, estaba Severus Snape. Vestía una túnica negra, y su característico pelo grasiento caía sobre su rostro.
- Severus... - Susurró Jack, en un intento por hacerse notar. Snape alzó la mirada, buscando el origen de la voz, hasta que dio con la chimenea.
- Vaya, Jack... que agradable sorpresa... - Dijo él levantándose del asiento, impasible, en un tono que aclaraba que no era agradable. - Tengo entendido que el Ministerio te está buscando. Creía que te daban por muerto... ¿Quién dio contigo?
- Mi hermano... Yo y Rodolphus tuvimos un desafortunado encuentro con San Potter... y al parecer a mi querido hermano le alarmaron los gritos. Nos encontró en plena tortura. De haber estado preparado... - Dijo apretando los dientes, furioso por pensar que John había logrado desarmarle. Jack era mucho mejor duelista que John... pero ese día estaba agotado. Miró a Snape, en busca de ayuda
 - ¿Y qué te hace pensar que viniendo aquí se arreglaran las cosas?
- Severus... pensé que tal vez a ti se te ocurriera algo.
- No ha sido un acto muy inteligente venir aquí Jack... ni siquiera tu cabeza. Cualquiera podría irrumpir en el despacho y sorprenderme hablando contigo. Y sabes lo que eso significaría. Tanto para ti como para mí. De manera que seré breve... siempre se te dio bien observar a las personas, Jack. Pero nunca te molestaste en observar a tu hermano. - Dijo Severus, sentándose de nuevo, sin perder de vista la cabeza de Jack en la chimenea. -
-  Me temo que no te entiendo, Severus...
- Él está convencido de que puede hacerte cambiar. De que puede... "sacarte del Lado Oscuro".  Puedes usarlo en su contra. Convéncele de que se una a nosotros. Dile que si no te matarán. Funcionará. - Dijo Severus, volviendo a escribir sobre los pergaminos del escritorio. - Ahora largo.
Jack salió de la chimenea, pensando en lo que le había dicho Snape. Las llamas volvieron a su color naranja habitual. ¿Funcionaría? En una cosa Snape tenía razón: jamás se había molestado en observar a su hermano. Jamás lo había considerado necesario. Debía ser la persona más simple de Londres. Pensando en esto Jack se dirigió la puerta y salió. Decidió intentarlo. Tenía mucho que perder si no lo hacía. Repentinamente, en la calle principal de Hogsmeade, notó como su varita se deslizaba fuera del apretado bolsillo de su vaquero. Se giró para averiguar qué ocurría cuando se dio cuenta. Ensimismado, había salido a una calle llena de gente mientras era buscado por los aurores. Una varita le apuntaba directamente a la cara.

- Jack Hardey, en nombre del Ministerio de Magia Británico, quedas detenido.

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