jueves, 6 de marzo de 2014

Capítulo 7 - Susan Lestrange

Jack observó a la chica que acababa de caer del árbol. ¿Qué demonios haría ahí arriba? Tal vez cazar. La condición pseudo-vampírica de Susan reclamaba su ración de sangre cada cierto tiempo. Un escalofrío le recorrió la espalda. De ser así, Jack estaba en serios problemas. Claro que no sería la primera vez que pelearía con Susan en esa condición... La susodicha estaba a metros de Jack. Unos metros que cada vez fueron menos, puesto que al parecer se había decidido a sortearlos y acercarse a él. Jack vislumbró en la falta del tono rojizo de sus ojos que no estaba bajo condición vampírica. O bien había saciado su sed hace rato o bien se encontraba en ese bosque por motivos completamente alejados de la idea de Jack. Tampoco es que él fuera a preguntárselos. Sabía la respuesta de antemano.
- Estaba dando un paseo. Despejándome. - Dijo él levantándose más tranquilamente de lo que se sentía. Lo cierto es que de haber exteriorizado sus sentimientos, se habría levantado de un salto. Lo último que necesitaba ahora mismo era la aparición de Susan y más problemas emocionales. Parecía irónico que le hubieran apelado como "El Frío". - ¿Qué tal está tu hermano?
- ¿Rodolphus? Como siempre, supongo. Discutiendo con Bellatrix. - Comentó ella, deteniendo su caminar cuando le separaban de Jack un par de pasos.
- Ya veo... - Se limitó a decir Jack. La inesperada aparición de Susan le había dejado literalmente sin palabras. Intentó articular una frase con sentido, pero su lengua se negaba a moverse y su boca a abrirse. Comenzó a caminar de nuevo, dejando a Susan atrás.
- ¿Te vas sin despedirte? Eso es nuevo en ti, Hardey. - Dijo la joven en tono sarcástico, sin moverse del sitio.
- ¿Q-qué tal por Hogwarts? - Preguntó él deteniéndose pero sin girarse, mirando al suelo repleto de finas ramas de árboles caídas sobre la hierba.
- ¿No recuerdas que lo dejé por un tiempo? - Preguntó ella alzando una ceja. Jack recordó y lamentó haber preguntado eso. Susan había dejado Hogwarts temporalmente por la lamentable muerte de su prometido. Edward Gray. Mortífago. Como Jack. Como ella. Se había suicidado en su mismo despacho. Era profesor de estudios muggles allí. Había solicitado el trabajo para pasar más tiempo con ella. Susan Lestrange. Su prometida. La estudiante de la que Jack había quedado prendado para desgracia de ambos. La relación que Jack tanto había luchado por romper. El objetivo que finalmente consiguió, con consecuencias fatales. Se arrepentió de haberlo hecho. Susan le advirtió. Gray le advirtió. Rodolphus le advirtió. Y él ignoró sus advertencias. Todas y cada una de ellas.
Jack se sentó de nuevo en la hierba, con una mano en la frente. Todo era demasiado confuso. Deseó estar soñando. Que todo lo acontecido en aquellos dos días no fuese real. Claro que sabía que eso no era posible. No era más que una vaga ilusión. Un deseo. Un deseo que no se cumpliría por más que pensara en él. Susan comenzó a acercarse más a él. Hardey se sorprendió. En realidad esperaba que Susan volviera a sus asuntos y le dejara. Como había hecho siempre. La chica se sentó, clavando sus ojos verdes en Jack con aire de superioridad.
- ¿Y bien? - Preguntó Jack, mirando como se sentaba a unos palmos de distancia sobre la húmeda hierba.
- ¿Y bien qué? - Replicó ella con cierto aire despectivo, esbozando una mueca.
- ¿Qué es lo que quieres? Obviamente no te has sentado aquí por gusto. - Le espeté mirando hacia el suelo mientras arrancaba disimulada y nerviosamente pequeñas briznas de hierba. Susan soltó una leve risa.
- No seas engreído, Hardey. No me he sentado aquí por ti. Sencillamente estaba cansada. - Dijo con una media sonrisa sarcástica en su cara. Jack se tumbó en la hierba y cerró los ojos. Recordó aquella noche en aquel callejón de Londres. El robo del beso.Como Susan se lo reprochó. Como sin embargo Susan no había impedido que pasara. Como no se apartó cuando notó sus labios junto a los suyos. Como ese beso había ocasionado tantos problemas... como una avalancha. Un desencadenante minúsculo que provoca consecuencias de proporciones épicas.
Sin darse cuenta Jack había llevado su mano junto a la de Susan a base de arrancar briznas de hierba. Ambos se sobresaltaron al notar el contacto. Jack abrió los ojos y se incorporó. Susan retiró la mano rápidamente. Por unos instantes se quedaron mirándose profundamente a los ojos. El iris verde del uno reflejado en el iris verde del otro. Verde... tranquilidad. Según algunos, esperanza. Tal vez era eso lo que Jack debía tener. Esperanza. Jack movió la cabeza hacia delante y besó a Susan antes de que ella pudiera darse cuenta siquiera de lo que acababa de pasar.

1 comentario:

  1. Leído. Y como siempre, veo un pequeño fallo muy propio de ti.
    Verás... Susan siempre, siempre se contiene. El contenerse, el evitar ciertas cosas aunque las desee, es lo que de verdad le gusta.
    Así probablemente, en el siguiente capítulo, o si fuera una contestación de un rol, hubiera hecho que te abofeteara.
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    En general me ha gustado. Haces bien de mí, así que está bien ;)

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